Todos los sueños cargan heridas



Pablo Yñiguez

Por Pablo Yñiguez

Muchas veces cuando se buscan moralejas en los hombres que piensan el mejor consejo es el de nunca abandonar tus sueños. Por razones divinas nacímos argentinos como el tiro en el corazón de Favaloro y es por eso que somos futboleros apasionados y soñadores. No es un pecado soñar y no creer que es un delito educar. Los jóvenes de Termas, al igual que todo jóven en su niñez, sueña con ser futbolista y vivir de este deporte. Muchas veces se consigue el sueño de convertirse en futbolistas, pero casi nunca el de vivir de este deporte.

Es lo que sufren los equipos termenses en este periodo inicial del Torneo del Interior 2014. La mayoría de ellos desarticulados e incompletos en planteles debido a que muchos jugadores, que durante el año acompañaron y defendieron a muerte los colores de las diversas camisetas, en este, como en muchos veranos más, viajáron a la costa Atlántica para hacer una diferencia económica favorable y llevar dignamente el pan a la mesa.

Que paradója creer en el circo de la información y pensar que la vida del futbolista está plagada de éxitos, vitrínas inundadas de trofeos y de billeteras revalsando de dinero. Para jugar en las grandes canchas, primero tienes que jugar en la cancha de tu barrio.

Vivímos en una sociedad capitalista donde algunos gobiernos insentívan al turismo y no el deporte, la educación y la cultura. Otros lo hacen, pero son difíciles de encontrar.

El TDI comenzó y los equipos de Termas muestran su ilusión. Arqueros valientes, defensores guerreros, mediocampistas ásperos y pensadores, delanteros con hambre de gol y cuerpos técnicos con viejas glorias de la ciudad. Así se juega, así se sufre, así se vive y así se ama al futbol de Termas.

Desde un humilde lugar los invito a soñar y a acompañar a estos luchadores de la vida que sólo quiéren triunfar en un mundo tán difícil de comer y respirar: el mundo del futbol en el interior del país.

Salud por nuestros representantes y que triunfe el Futbol de Termas!

 

Pablo Yñiguez.